Atención al paciente: Guías de información

ANEURISMAS AÓRTICOS Y VENTRICULARES

La aorta es la arteria que conduce la sangre del corazón a todo el organismo. El aneurisma en si, es una dilatación en la pared de una arteria que se encuentra previamente debilitada. No todos los aneurismas son peligrosos, pero si la dilatación sobrepasa ciertos límites, la arteria podría romperse, provocando una hemorragia mortal. Los aneurismas aórticos pueden producirse en el pecho (aneurismas torácicos) o en la zona abdominal (aneurismas abdominales).

Cualquier enfermedad que debilite las paredes de las arterias puede dar lugar a la formación de un aneurisma. Las condiciones siguientes aumentan el riesgo de aneurisma:

Nuestros cirujanos utilizan no solo las técnicas convencionales para el tratamiento de estos aneurismas, sino que también están familiarizados con técnicas menos invasivas que se pueden utilizar en casos particulares. Estas técnicas conocidas como "stent intra-aórticos" permiten colocar una prótesis tubular (tubo) dentro de la aorta mediante un catéter para permitir que la sangre fluya por dentro de el, evitando así el riesgo de rotura.

Stent Aórtico bifurcado
Foto Stent

Aneurismas ventriculares

Si una sección de la pared cardíaca se daña tras un infarto, ésta se cicatriza y se vuelve más delgada y débil. Esto podría dar lugar a la formación de un aneurisma ventricular. La zona debilitada donde se encuentra el aneurisma no funciona bien y el corazón debe esforzarse más por bombear sangre al resto del organismo. Los aneurismas ventriculares pueden provocar entre otras cosas fatiga, angina y arritmias (irregularidad en el ritmo cardiaco). Si un aneurisma ventricular ocasiona insuficiencia cardíaca o arritmias, posiblemente sea necesario realizar una intervención quirúrgica.

Existen varias técnicas de resección y remodelado ventricular, (Daggett, Jatene, Cooley, Batista, Dor,...) y nuestro centro tiene suficiente experiencia en cada una de ellas.